En Verano, el cuerpo femenino aparece pleno, fecundo, rodeado de frutos maduros, hojas y calabazas, todo bañado por una atmósfera cálida.
El artista entrelaza naturaleza y sensualidad con armonía y fuerza. La escena habla de amor apasionado, gozo físico y emocional, y del abrazo profundo entre lo humano y lo vegetal.
"Desprende una atmósfera de plenitud que envuelve en armonía: amor, sazón y ternura, con un gesto de entrega que anticipa ya el ciclo que se cerrará en otoño."