Su legado
El legado de Vicente de Espona
Desde su fallecimiento en 1995, la memoria de Vicente de Espona ha sido custodiada y difundida por quienes mejor lo conocieron — con la misma dedicación con la que él dio forma al bronce y la piedra.

Ana María Muñoz Miró
Desde el fallecimiento de Vicente de Espona en 1995, su legado ha sido cuidadosamente custodiado y difundido por su esposa, Ana María Muñoz Miró. Con una dedicación inquebrantable, ha convertido la memoria del escultor en una misión de vida, trabajando silenciosamente pero con una firmeza admirable para asegurar que su obra no caiga en el olvido.
Gracias a su labor constante, hoy seguimos descubriendo la profundidad de la obra de Espona: sus esculturas, murales y poemas que siguen resonando con fuerza en quienes los contemplan. Ana María ha recogido, clasificado y protegido durante años dibujos, manuscritos y fotografías, creando un archivo de enorme valor cultural que, sin su iniciativa, quizás se habría perdido en el tiempo.
El camino no ha sido fácil. Aunque muchas personas que conocen la obra de Espona sienten una profunda admiración por ella, los vínculos institucionales y políticos no siempre han acompañado ese entusiasmo. A pesar de ello, Ana María ha sabido sostener el proyecto con coraje y paciencia, tendiendo puentes donde se cerraban puertas.
Hoy crece el deseo de contar con un espacio físico que albergue permanentemente su obra — no solo como escultor, sino como poeta del volumen y soñador de la forma. Su trabajo es el ejemplo de cómo el amor puede transformarse en compromiso cultural.
«Cada día seguimos descubriendo al artista, al creador, al hombre.»
Francisco Moyano
Entre las personas que mejor conocieron a Vicente de Espona destaca la figura de Francisco Moyano: historiador, profesor y articulista, que no solo fue amigo íntimo del artista, sino también uno de los pocos que compartió con él largas conversaciones sobre su vida y su obra. En esas tertulias, siempre entre confidencias en su estudio de Marbella, surgió la propuesta: Vicente quería que Francisco escribiera sus memorias.
Durante décadas, aquel deseo permaneció latente hasta que Moyano, en un gesto de fidelidad y admiración, publicó el libro «Cada día te descubro. Elogio del artista plástico Vicente de Espona». En esta obra, escrita con sensibilidad y profundidad, el autor rinde homenaje a su amigo, recogiendo testimonios, cartas, conversaciones y documentos inéditos que permiten conocer no solo al escultor, sino también al hombre sensible y apasionado.
El libro se convierte en una crónica íntima que ilumina rincones desconocidos de la vida de Espona, desde sus inicios en Barcelona hasta su asentamiento definitivo en Marbella — relatando también el difícil trato que recibió de algunas autoridades municipales, y su firmeza frente a la adversidad, sin perder nunca su cariño por la ciudad que eligió como patria adoptiva.
Gracias al trabajo generoso de Francisco Moyano, el legado de Vicente de Espona ha ganado un nuevo canal de expresión: un libro que no solo documenta, sino que emociona y conecta.



«Cada día te descubro»
Elogio del artista plástico Vicente de Espona — Ediciones Algorfa
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Archivo audiovisual
Entrevistas, reportajes y piezas informativas que documentan la obra de Vicente de Espona a lo largo de los años.
Archivo sonoro
La voz grave y pausada del escultor: un puente entre su obra y su presencia humana.
Noticias y prensa
Restauraciones, nuevas ubicaciones y homenajes que mantienen su obra viva en el espacio público de Marbella.
