La escultura «Brujita» presenta una interpretación estilizada y poética de la figura de la bruja en pleno vuelo. El cuerpo femenino se alarga y se curva siguiendo el movimiento de la escoba, creando una composición ligera y dinámica en la que la figura parece elevarse sobre las ondas que conforman su base. La ausencia de detalles realistas da paso a una representación esencial, construida mediante líneas fluidas, volúmenes redondeados y espacios abiertos.
La escoba, convertida en eje diagonal de la composición, acentúa la sensación de desplazamiento y equilibrio. El cabello y las formas del cuerpo se integran en un lenguaje escultórico de gran libertad, donde la figura reconocible se transforma en una sucesión de curvas y planos. El tratamiento del metal y el contraste entre superficies pulidas y texturadas refuerzan el carácter contemporáneo de la pieza, que combina figuración, fantasía y movimiento.
La obra destaca por su lectura desde diferentes ángulos. La silueta cambia al recorrerla y permite descubrir nuevas relaciones entre el cuerpo, la escoba y los elementos ondulantes de la base. La diagonal dominante aporta tensión y evita una lectura estática, mientras que los espacios vacíos contribuyen a aligerar visualmente el conjunto.
«Brujita» recupera un personaje vinculado al imaginario fantástico y lo transforma mediante una síntesis formal elegante y personal. Más que representar literalmente una escena de vuelo, la escultura transmite una sensación de libertad, juego y movimiento suspendido.