La escultura «Amazona a caballo» propone una interpretación estilizada de la figura ecuestre, en la que amazona y caballo se funden en un mismo movimiento ascendente. Las formas alargadas y sinuosas construyen una composición de gran verticalidad, donde los cuerpos apenas quedan sugeridos mediante líneas, curvas y volúmenes abiertos. La figura femenina, elevada sobre el caballo, transmite una sensación de impulso, equilibrio y libertad.
El juego entre llenos y vacíos adquiere un papel fundamental en la obra. Los espacios abiertos atraviesan la composición y permiten que la luz forme parte de la escultura, creando diferentes lecturas según el ángulo desde el que se contempla. El bronce, trabajado con superficies pulidas y zonas de textura más marcada, refuerza el contraste entre solidez y ligereza. La pieza convierte así un motivo clásico de la escultura figurativa en una composición dinámica, casi abstracta, donde el movimiento prevalece sobre la representación literal.
Su lectura es especialmente interesante desde diferentes puntos de vista, ya que la silueta cambia y aparecen nuevas relaciones entre las figuras. La unión entre la amazona y el caballo se construye mediante una sucesión de curvas que recorren toda la pieza, generando una sensación continua de ascenso y movimiento.
La composición, estrecha y vertical, acentúa la elegancia de la figura ecuestre y permite que el vacío tenga tanto protagonismo como el propio bronce. La obra encuentra su fuerza precisamente en esa tensión entre equilibrio y movimiento, entre la identificación de las figuras y su transformación en formas esenciales.