Conjunto escultórico de bronce formado por un gallo y una gallina, representados mediante formas estilizadas que reducen las figuras a sus rasgos esenciales. Las líneas ascendentes, las curvas pronunciadas y los espacios abiertos construyen una composición dinámica en la que ambas piezas se relacionan sin perder su identidad propia.
El gallo se eleva verticalmente con una presencia firme y dominante, mientras la gallina desarrolla una forma más baja, curva y recogida. El contraste entre ambas siluetas genera un diálogo de alturas, direcciones y actitudes que cambia según la posición elegida para disponer las esculturas.
Aunque cada figura puede contemplarse como una obra independiente, su presentación conjunta amplía la lectura de ambas. La acusada verticalidad del gallo se contrapone al movimiento envolvente de la gallina, creando un equilibrio entre elevación y reposo, afirmación y recogimiento.
Las distintas colocaciones documentadas permiten modificar la relación entre las piezas: pueden mostrarse enfrentadas, superpuestas visualmente o dispuestas en paralelo. Esta versatilidad convierte el conjunto en una composición abierta, cuyo ritmo y expresividad dependen también de la forma en que se organiza en el espacio.
Vicente de Espona transforma dos figuras reconocibles del mundo cotidiano en una construcción escultórica depurada, basada en el equilibrio entre masa y vacío, verticalidad y curva, proximidad y contraste.