«Titanes» es una escultura de fuerte presencia simbólica, concebida como un homenaje a la fuerza, la resistencia y la capacidad del ser humano para mantenerse en pie frente al paso del tiempo.
La obra combina una estructura vertical y estilizada con un gran círculo superior, donde aparecen representados el horizonte, las montañas y el movimiento de las aguas. El círculo evoca el universo, el ciclo de la vida y la eternidad, mientras que las figuras que lo sostienen simbolizan al ser humano como puente entre la tierra y el cielo.
El acabado en tonos verdes y azulados, fruto de la pátina del metal, aporta a la pieza una sensación de antigüedad y memoria, como si hubiera atravesado diferentes épocas y conservado en su superficie las huellas del tiempo.
Titanes habla de aquello que permanece: la fuerza interior, la unión, el equilibrio y la capacidad de sostener nuestros propios mundos.