Esta obra forma parte de una serie inspirada en el recuerdo del artista tras su regreso a España, luego de casi veinte años en Brasil. En Alfarero, Espona retrata con sensibilidad a un miembro del pueblo indígena Coroados, inmerso en su labor artesanal. La figura masculina aparece concentrada en el modelado de una pieza de barro, gesto que trasciende lo manual y se convierte en símbolo de cultura viva, de vínculo con la tierra y con los ciclos naturales.
El tratamiento con espátula aporta una textura terrosa, casi orgánica, que refuerza la conexión entre el cuerpo, la materia y el entorno. La obra habla de equilibrio, autonomía y belleza ancestral, en un contexto de vida simple, armoniosa y alejada de las tensiones del mundo moderno.
"Vicente de Espona, a su llegada o vuelta a España, después de casi 20 años y rememorando a Brasil, ejecutó estos lienzos, óleos a espátula de los indios coroados.
Idílico lugar en el que convivió, a tal punto que no quería volver a la civilización. Tenía todo: aguas puras y transparentes, pesca con arpón y mujeres naturales y sin problemas.
Una vez más se demuestra que en la vida todo no puede ser..."