Desde una vista cenital, la obra presenta una figura humana agachada, cubierta el rostro entre las manos, en un gesto de angustia o derrota. A sus pies, un sombrero contiene unas monedas dispersas: una imagen directa de la pobreza y la desesperanza. La textura espatulada y los tonos terrosos y oscuros refuerzan el dramatismo de la escena.
La obra interpela desde lo social, pero también desde lo introspectivo: ¿es este el principio de una conciencia o el final de una dignidad?
¿Observamos a un otro o nos reflejamos en él? El cuadro actúa como espejo moral y existencial.
"Un día abriréis un balcón de vuestra confortable casa y, por arte de magia, contemplaréis a vuestros pies este cuadro...
El significado es diverso: puede ser una denuncia de la injusticia social o un símbolo del desdoblamiento interior, donde nos vemos a nosotros mismos, despojados de artificios.
Por ello lo titulo Principio o fin: principio de vida si reaccionamos ante nuestra realidad, o fin de vida si desechamos la voluntad."